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Centro de Investigaciones Participativas
en Políticas Económicas y Sociales
 

OBSERVATORIO DE POBREZA
 
Informe: Niñez, Pobreza e Indigencia
 

          Este informe presenta las estimaciones de pobreza e indigencia en niños y adolescentes de 0 a 17 años que ha realizado el CIPPES para el segundo semestre de 2014 (diciembre de 2014). Esta valoración se basa en el enfoque del ingreso (o método indirecto) consistente en calcular el ingreso mínimo, o línea de pobreza que identifica a aquellos hogares donde no se satisfacen las necesidades básicas de consumo (Canasta Básica Total) por no contar con ingresos suficientes para superar dicha línea. De la misma manera se procede con la línea de indigencia, la cual indica la Canasta Básica de Alimentos que una familia necesita para poder satisfacer su requerimiento calórico diario durante un mes.

          El  objetivo concreto de los informes de pobreza que elabora el  CIPPES es obtener un indicador  que sea comparable con los que el INDEC efectuaba desde la década del 90 hasta el año 2013, utilizando los datos las Canastas Básicas Alimentarias que elaboran CIPPES e Isepci siguiendo la misma metodología utilizada por INDEC. Las canastas alimentarias son valuadas por CIPPES e Isepci gracias a los relevamientos de precios  que efectúa la Organización Barrios de Pie en barrios humildes de 8 provincias argentinas en los negocios donde los vecinos realizan normalmente sus compras diarias. Mes a mes, 400 voluntarios recolectan más de 28.000 precios en más de 1.200 comercios de las provincias de Córdoba, Buenos Aires, Corrientes, Mendoza, Chaco, Salta y Tucumán. Una vez valorada la Canasta Básica Alimentaria, se expande dicha Canasta por la inversa del coeficiente de Engel[1] para poder obtener la Canasta Básica Total. Luego se toman datos del ingreso total de los hogares relevados por la EPH (INDEC) para poder contrastarlos con el valor de las Canastas Básicas Alimentarias y las Canastas Básicas Totales, y de esa manera estimar la cantidad de personas en condición de indigencia y de pobreza[2].

          Las estimaciones de la tasa de pobreza en base al IBP indican que a diciembre de 2014 el 44,04%, es decir, 44 de cada 100 niños y adolescentes de hasta 17 años vive en condiciones de pobreza en Argentina, lo que representa 5,68 millones de personas en ese grupo de edad. Además, el  10,8% de niños y adolescentes  viven en la indigencia a fines de 2014, es decir, 1,39 millones de personas en ese rango de edad. Estos datos implican que de los 12,9 millones de niños y adolescentes que viven en Argentina,  casi 6 millones viven en condiciones de pobreza.

          Entre diciembre de 2014 y diciembre de 2013 la tasa de pobreza sobre niños y adolescentes de Argentina aumentó levemente del  43,96% (o 5,6 millones de personas) al 44,04% (o 5,68 millones de personas). Esto se traduce en aproximadamente 74 mil niños y adolescentes más en condiciones de pobreza en relación al mismo período del año anterior. La tasa de indigencia se incrementó levemente del 10,75% (o 1,37 millones de personas)  al 10,80% (o 1,39 millones de personas), significando esto que existen aproximadamente 20 mil niños y adolescentes más en condiciones de pobreza extrema a fines de 2014, con respecto al mismo período del año anterior.

          La tasa de pobreza del 44,04 % en niños y adolescentes es ostensiblemente mayor que la de la población en general, ya que el 29,29% de los habitantes sin límites de edad vive bajo condiciones de pobreza a fines de 2014.

          Si la comparación se realiza contra la medición a junio de 2014, la tasa de pobreza pasó del 46,26% (o 5,96 millones de personas) al 44,04% (o 5,68 millones de personas) a diciembre de 2014 para el grupo de referencia en estudio, es decir, 285 mil  personas menos que tienen entre 0 y 17 años. Estos datos indican que la incidencia de las condiciones de pobreza en el grupo de referencia (niños y adolescentes de 0 a 17 años),  se redujo respecto de junio de 2014 y se mantuvo prácticamente en los niveles de diciembre de 2013.

          Una trayectoria similar muestra la tasa de indigencia en niños y adolescentes. Con respecto a junio de 2014, el indicador  cayó de 11,92% (o 1,53 millones de personas) a 10,80% (o 1,39 millones de personas) a fines del año 2014, significando esto una reducción de aproximadamente 22 mil personas de 0 a 17 años que viven en condiciones de pobreza extrema en relación a la medición de junio de 2014.

          Por otro lado, a diciembre de 2014, el 42,44% de los niños de hasta 12 años vive en la pobreza y el 10,84% en la indigencia. En Argentina a fines de 2014, 3,91 millones niños de hasta 12 años de edad viven en condiciones de pobreza y más de 998 mil en condiciones de indigencia. De los 9,21 millones de niños de hasta 12 años más de 3,91 millones pertenecen a un hogar que no cuenta con los recursos necesarios para comprar una canasta básica de bienes y servicios que satisfagan sus necesidades mínimas.

          Al estimar la tasa de pobreza para el Aglomerado del Gran Buenos Aires para el año 2014, la misma resulta en el 42,8% de los niños y adolescentes de la región. Esto la ubica muy por encima de la tasa de pobreza del período 1991-1995 (26%) y más cerca de los valores promedio de pobreza para 1996-2000 (39%). Estos resultados muestran que la situación de pobreza e indigencia para los niños y adolescentes ha empeorado respecto a la decada de los 90.

          Que casi la mitad de los niños y adolescentes estén en condiciones de pobreza, significa que existe un riesgo que la pobreza estructural se acreciente en el futuro inmediato. Esto implica el riesgo de caer en el fenómeno denominado “trampa de pobreza” en que dicha condición se perpetúa de una generación a otra. La reducción de la incidencia de la pobreza es el principal desafío pendiente de resolver que tiene el país.

          Las políticas aplicadas en el área, en particular la Asignación Universal por Hijo (AUH) son condiciones necesarias pero no suficientes, lo que exige aplicar políticas sociales de fondo. Un primer paso para solucionarlo es aceptarlo y visibilizarlo en las estadísticas públicas. El tema debe incorporarse a la agenda pública y analizarse soluciones eficientes y de largo plazo, tal cual lo exige una política de estado. En particular, el diseño políticas educativas y de salud eficientes, función que está primordialmente asignada a los gobiernos provinciales, conjuntamente con una buena coordinación con el Estado Nacional no solo en estas dimensiones. La primordial e indelegable función del nivel nacional de gobierno de mantener la estabilidad macroeconómica[3], permitirán obtener avances significativos a mediano y largo plazo en materia de reducción de la incidencia de los niveles actuales de pobreza.

 

La situación en las provincias

          En Buenos Aires a diciembre de 2014 de los 4,91 millones de niños y adolescentes que tienen entre 0 y 17 años, el 43,93% (2,16 millones de personas) está en condiciones de pobreza y el  12,38 % (608 mil personas) en condiciones de pobreza extrema o indigencia. En diciembre de 2013 la pobreza en el mencionado grupo de edad era del 43,99% (2,13 millones de personas) y la indigencia afectaba al 11,02% (534 mil personas). Es decir, que a diciembre de 2014 con respecto a diciembre de 2013 existen 30 mil  personas menos y 74 mil personas más de entre 0 y 17 años que viven en condiciones de pobreza e indigencia respectivamente. A junio de 2014, la tasa de pobreza era del 48,11% (o 2,36 millones de personas) y la de indigencia del 12,87% (o 633 mil personas), es decir, 205 mil y 24 mil personas más que a fines de 2014, respectivamente.

           En Córdoba en diciembre de 2014 el 47,97 % del total de la población en ese rango de edad (1 millón de niños y adolescentes)  vive en situación de pobreza y el 12,16% en situación de indigencia. Esto representa a 482 mil y a 122 mil niños y adolescentes de 0 a 17 años, respectivamente. En diciembre de 2013 la tasa de pobreza era del 42,39% (o 422 mil personas) y la de indigencia 15,38% (153 mil personas), es decir, 60 mil  personas más y 31 mil personas menos que el mismo período del año anterior, respectivamente. En junio de 2014 la tasa de pobreza era de 50,9% (o 511 mil personas) y la tasa de indigencia de 13,74% (o 138 mil indigentes), es decir que con respecto a junio de 2014 existen 29 mil  y 15 mil niños y adolescentes cordobeses que han logrado salir de la indigencia a diciembre de 2014.

        La provincia de Chaco exhibe a diciembre de 2014 un porcentaje de pobreza de 72,55% (291 mil personas) y de indigencia de 19,3% (77 mil personas) en niños y adolescentes, mientras que a diciembre de 2013 dichos indicadores se ubicaban en 62,16% y 28,1%, respectivamente. Se estima que entre 2014 y 2013 para el mes de diciembre, en Chaco 43 mil personas de 0 a 17 años  ingresaron en condición de pobreza y 34 mil lograron salir de la indigencia. En junio de 2014 la tasa de pobreza y la tasa de indigencia eran de 61,93% y 16,31%.

        La provincia de Salta muestra índices de pobreza e indigencia en niños y adolescentes de 0 a 17 años a diciembre de 2014  de 57,36% (277 mil personas) y 15,08% (72 mil personas), respectivamente.  Un año atrás, la pobreza y la indigencia mostraban tasas de 61,87% y 15,46%, implicando esto 18 mil personas menos en condición de pobreza y una cantidad de personas indigentes similar a un año atrás. A junio de 2014, las tasas de pobreza e indigencia se ubicaron en esta provincia en 56,5% y 14,63%.

          La provincia de Corrientes a diciembre de 2014 exhibe una tasa de pobreza en personas de 0 a 17 años de 61,82% (225 mil personas) y de indigencia de 17,71% (64 mil personas), significando esto contra diciembre de 2013, un aumento en la tasa de pobreza  y una disminución en la tasa de indigencia, momento en el cual se ubicaban en 57,7% y 20,5% respectivamente. En un año, en la provincia de Corrientes, existen 16 mil personas más en condición de pobreza y otras 10 mil que pudieron salir de la pobreza extrema. En junio de 2014, las tasas de pobreza e indigencia eran de 50,03% y 13,84%, respectivamente.

          La provincia de Mendoza presenta a diciembre de 2014 una tasa de pobreza en personas de 0 a 17 años de 42,47% (239 mil personas)  y una tasa de pobreza extrema de 8,15% (45 mil personas), indicando dichas tasas a diciembre del año anterior valores de 39,19% y de 6,4%. En el transcurso de un año, existen en la provincia de Mendoza 20 mil personas más en condiciones de pobreza y 10 mil personas más que  no pueden satisfacer sus necesidades alimentarias mínimas para el mencionado grupo de edad. A junio de 2014, la pobreza e indigencia en niños y adolescentes de hasta 17 años alcanzaron tasas de 53,52% y de 14,19%.

          La provincia de Tucumán presenta a fines de 2014 una tasa de pobreza en niños y adolescentes de 0 a 17 años del 48,05% (244 mil personas) y una tasa de indigencia de 8,29% (42 mil personas), mientras que, un año atrás, la tasa de pobreza era de 49,38% y la de indigencia 12,77%. En un año, en Tucumán se estima que existen 4 mil personas menos en condición de pobreza y casi 22 mil personas menos que no satisfacen sus necesidades alimentarias mínimas para el grupo de edad en estudio. A junio de 2014, la tasa de pobreza en esta jurisdicción era de 50,81% y la de indigencia de 8,48%.

        Entre los distritos con mayor aumento de la tasa de pobreza  en niños y adolescentes de 0 a 17 años, entre diciembre de 2014 y diciembre de 2013 se encuentran Chaco (10,39 puntos porcentuales o 43 mil personas más) alcanzando el 72,55% de la población de referencia. Córdoba mostró también una fuerte expansión de la tasa de pobreza para el mismo período, desde 42,39% en diciembre de 2013 al 47,97% en diciembre de 2014(5,58 puntos porcentuales  o 59 mil personas más). En dos provincias, Salta y Tucumán, de todas las que relevan el índice barrial de precios, se registró una baja en los indicadores de pobreza. En Salta, pasando del 61,87% a diciembre de 2013 al 57,36% en diciembre de 2014  y en Tucumán, desde el 49,38% en diciembre de 2013 al 48,05% en diciembre de 2014.

       La tasa de  indigencia tiene un comportamiento similar a la tasa de pobreza en el grupo de edad de 0 a 17 años para el último período en análisis, que va de diciembre de 2014 a diciembre de 2013, mostrando una caída en cuatro distritos, Córdoba, Tucumán, Chaco y Corrientes. Con respecto a las provincias que mostraron incrementos en la tasa de pobreza extrema, Mendoza (1,74 puntos porcentuales o 10 mil personas más) y Buenos Aires (1,36 puntos porcentuales o 74 mil personas más) alcanzaron a diciembre de 2014 una tasa de indigencia  de 8,15% y 12,38%, respectivamente.

Pobreza en Niños y Adolescentes de Argentina a diciembre de 2014

Utilizando la metodología INDEC y el Indice Barrial de Precios (que releva más de 28 mil precios y 1.229 comercios por mes) valoran las Canastas Básicas Alimentarias para siete provincias (Córdoba, Benos Aires, Corrientes, Mendoza, Chaco, Salta y Tucumán) y de esta manera se obtiene la línea de indigencia, es decir, el nivel mínimo de ingresos que necesita una familia para poder satisfacer sus necesidades alimentarias mínimas. Adicionalmente se utiliza el valor de la inversa del coeficiente de Engel para poder expandir la Canasta Básica Alimentaria (CBA)[4] hasta llegar a la Canasta Básica Total (CBT), de modo tal que  se alcanza el valor mínimo a través del cual se considera que una familia que tiene ingresos iguales o superiores a ésta, no está en condición de pobreza. Luego se toman los datos de ingreso total de los hogares de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC) para poder contrastarlos con el valor de las CBA y CBT y de esa manera estimar la cantidad de personas en condición de indigencia y de pobreza por aglomerado.

El  objetivo concreto de los informes de pobreza que elabora el  CIPPES es obtener un indicador  que sea comparable con los que el INDEC efectuaba desde la década del 90 hasta el año 2013, utilizando los datos las Canastas Básicas Alimentarias que elaboran CIPPES e Isepci siguiendo la misma metodología utilizada por INDEC. Las canastas alimentarias son valuadas gracias a los relevamientos de precios  que efectúa la organización Barrios de Pie en barrios humildes de 8 provincias argentinas en los negocios donde los vecinos realizan normalmente sus compras diarias.

Al segundo semestre de 2014, la pobreza en Argentina afecta al 44,04 % de los niños y adolescentes de 0 a 17 años, lo que equivale a 5,68 millones de personas perteneciente a ese tramo de edad. En base a datos del Índice Barrial de Precios (IBP) a diciembre de 2014 y de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del cuarto trimestre de 2014, 44 de cada 100 niños y adolescentes vive actualmente bajo condiciones de pobreza.

En relación a la incidencia de la pobreza sobre la población total (todas las edades) de Argentina, que asciende a 29,29% a diciembre de 2014, la tasa de pobreza en niños y adolescentes es un 50% mayor o de 14,75 puntos porcentuales más. Este dato demuestra que la pobreza e indigencia afecta mayormente a los niños y adolescentes por encima de los adultos.

Que el 44,04 % de los niños y adolescentes viva en situación pobreza refleja que éste es un fenómeno estructural que está lejos de resolverse en el tiempo  si no se toman las medidas necesarias, y puede prolongarse en el futuro a través del proceso conocido como trampa de la pobreza. Si sus condiciones de vida no mejoran sustancialmente en los próximos años, los niños y adolescentes que hoy viven en familias con ingresos que no superan el umbral de la pobreza tendrán menos posibilidades y oportunidades en el futuro para desarrollar su vida como adultos, insertarse sin dificultades en el mercado laboral y formar su propia familia en un entorno saludable.

A continuación, el cuadro Nº1 muestra la incidencia de la pobreza en habitantes (personas cuyos ingresos familiares no cubren el valor de la canasta básica total) y en tasas de pobreza (proporción respecto a la población total según las edades de referencia).[5]

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Medida entre  diciembre de 2013 y diciembre de 2014, la tasa de pobreza en niños y adolescentes (0-17 años) se incrementó en 0,09 puntos porcentuales, ya que a diciembre de 2014 afectaba al 44,04 %, mientras en diciembre de 2013 incidía sobre el 43,96% de las personas que pertenecían a ese grupo de edad. Esto se traduce en más de 74 mil niños y adolescentes que ingresaron en la condición de  pobreza en el cuarto trimestre de 2014 con respecto al mismo período del año anterior. (Cuadro Nº 2).

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En el gráfico Nº 1 se muestra la evolución de las tasas de pobreza entre el cuarto trimestre de 2014 y el mismo período de 2013, para niños y adolescentes y para la población de todas las edades.

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Fuente: Índice Barrial de Precios (Cippes) y Encuesta Permanente de Hogares (INDEC).

En la figura se evidencia que la tasa de pobreza para la población en general (todas las edades) prácticamente se ha mantenido durante el primer semestre de 2014 con respecto al mismo período del año anterior.

En la franja etaria de niños y adolescentes sucede algo similar que en la población total.

A nivel agregado, sin distinción socioeconómica la proporción de niños y adolescentes resulta menor que para el grupo que vive en condiciones de pobreza. Entre la población que vive bajo condiciones de pobreza, los niños y adolescentes de 0 a 17 años representan el 46,23%, mientras que para la población total, la participación de niños y adolescentes se reduce al 30,74%. Es decir, las familias de menores ingresos, tienen mayores tasas de dependencia de niños que el promedio de la población, lo que reduce las posibilidades de acceder a servicios básicos como educación, salud, una adecuada nutrición y paralelamente experimentan una menor probabilidad de acumular ahorros o de acceso al crédito para poder enfrentar reducciones inesperadas de ingresos por desempleo o enfermedad del jefe de hogar. Estos factores son determinantes sobre la productividad de largo plazo de estos niños y las consecuentes dificultades de inserción en el mercado del trabajo para las futuras generaciones de este segmento de la población. (Cuadro Nº3).

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Pobreza en Niños y Adolescentes por provincia durante  el segundo semestre de 2014

En las provincias, la incidencia de la pobreza sobre niños y adolescentes tiene una alta heterogeneidad, si bien en todos los casos el fenómeno afecta a los más jóvenes en mayor medida que a la población total.

En la mayor provincia del país, Buenos Aires, la pobreza a diciembre de 2014 afecta al 43,93 % de los niños y adolescentes, es decir a más de 2,16 millones de bonaerenses entre 0 y 17 años.

En Córdoba, por su parte, la pobreza afecta a más de 482 mil niños y adolescentes menores a 18 años, lo que representa el 47,97% de la población provincial en ese rango de edad a fines de 2014.

Las provincias de Chaco y Corrientes presentan tasas de pobreza en niños y adolescentes de 72,55% y 61,82% respectivamente, representando 291 mil y 225 mil personas del grupo de edad citado en dichas provincias respectivamente.(Cuadro Nº 4)

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En Salta, el 57,36 % de la población joven se encuentra viviendo con ingresos familiares por debajo del umbral de la pobreza, lo que representa a más de 277 niños y adolescentes de dicha jurisdicción.

Por otro lado, Tucumán mostró una tasa de pobreza a fines de 2014 de 48,05% en la franja de edad de 0 a 17 años, lo que representa casi 245 mil personas de esa franja etaria en condición de pobreza.

Por último, Mendoza experimentó una tasa de pobreza en niños y adolescentes del 42,47%, lo que significa que en dicha jurisdicción existen más de 239 mil niños y jóvenes de hasta 17 años viviendo por debajo del umbral de pobreza.

En el cuadro Nº 5 se muestra la participación de la población en edades 0-17 años, tanto para la población que vive en condiciones de pobreza como para el total de los habitantes sin distinción socioeconómica. Los resultados de este cuadro van de la mano de las tasas de pobreza por provincia del cuadro anterior, ya que aquellas provincias donde la participación de niños y adolescentes entre la población bajo condiciones de pobreza es mayor son a su vez las provincias que muestran las mayores tasas de pobreza en niños y adolescentes.

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Indigencia en Niños y Adolescentes de Argentina durante el segundo semestre de 2014

En Argentina 1,39 millones de niños y adolescentes de 0 a 17 años vive bajo condiciones de indigencia a diciembre de 2014, es decir la suma de los ingresos de sus familias no alcanzan a cubrir las necesidades nutricionales básicas de todos sus integrantes. Esto representa el 10,8 % del total de niños en ese rango de edad. Esta tasa es un 65% mayor que el valor de la correspondiente tasa de indigencia medida sobre la población en todas las edades para el mismo período, del 6,54% sobre el total de habitantes. (Cuadro Nº6).

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Por su parte, en los últimos doce meses, la tasa de indigencia sobre niños y adolescentes se incrementó  0,06 puntos porcentuales, lo que implica que ingresaron en  la indigencia casi 22 mil niños y adolescentes en Argentina entre diciembre de 2013 y diciembre de 2014. (Cuadro Nº 7).

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En el gráfico Nº 2 se muestra la evolución de las tasas de indigencia en Argentina desde diciembre de 2013 hasta  diciembre de 2014 tanto para el grupo de niños y adolescentes como para la población de todas las edades.  Como sugiere el gráfico nº 2 las tasas de indigencia se han mantenido prácticamente en los mismos niveles entre diciembre de 2014 y diciembre de 2013 tanto para la población en general como en la franja etaria de 0 a 17 años.

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Indigencia en Niños y Adolescentes por provincia durante el segundo semestre de 2014

Entre las provincias, las condiciones de indigencia en niños y adolescentes a diciembre de 2014 difieren significativamente, en un rango que va de del 8,15 % en Mendoza al 19,3 % en Chaco. En todos los casos, por las razones ya mencionadas sobre participación de los niños y adolescentes en poblaciones en condiciones de carencia, las tasas de indigencia superan en mayor o menor medida las correspondientes tasas aplicadas sobre la población sin límite de edad.

En la provincia de Buenos Aires, la indigencia a fines de 2014 afecta al 12,38 % (608 mil personas) de la población de 0 a 17 años residente en la provincia, superando la tasa de indigencia para la población en general en un 67%.

Córdoba registra 12,16 % (122 mil personas) de indigencia entre los niños y adolescentes de la provincia, es decir, 1,36 puntos porcentuales más que la media nacional. Más de 12  de cada 100 niños y adolescentes de Córdoba no pueden cubrir sus necesidades nutricionales más básicas, dada la insuficiencia de los ingresos totales familiares en relación al costo de una canasta básica de alimentos a diciembre de 2014.

Chaco  muestra un 19,30% de indigencia entre la población más joven a diciembre de 2014, mientras en Salta el 15,08% de los niños y adolescentes vive en condiciones de indigencia. En Corrientes a fines de 2014, el 17,71 % de los niños y adolescentes de 0 a 17 años vivían en condiciones de pobreza extrema, lo que representa más de 64.000 personas de esa franja de edad en tal condición. En Tucumán la tasa de indigencia era de 8,29% para el mismo período citado antes, representando este indicador más de 42.000 jóvenes y niños en pobreza extrema.

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Pobreza e Indigencia en Niños y Adolescentes en la última década

Se presentan aquí los resultados de incidencia de la pobreza y la indigencia para un segmento poblacional más reducido que el de niños y adolescentes: el grupo de niños nacidos en los últimos 12 años, desde 2003 hasta el último día de 2014. El análisis de las condiciones de vida de este grupo de niños de 0 a 12 años residentes en el país a diciembre de 2014 permite asociarlo a las condiciones económicas vigentes actualmente, luego de una década de crecimiento económico y recuperación posterior al fin del Plan de Convertibilidad.

En este sentido, en Argentina de fines de 2014, existen 3,9 millones de niños de hasta 12 años que viven en la pobreza, es decir,  un 42,44 % del total de niños en ese rango de edad.

Esta tasa es 1,6 puntos porcentuales respecto a la tasa de pobreza para niños y adolescentes de 0 a 17 años, del 44,04 % para el mismo período en el país. (Cuadro Nº 9).

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Paralelamente, la tasa de indigencia entre niños nacidos desde 2003 en Argentina asciende a fines de 2014 al 10,84%, y si se considera la tasa de indigencia para el total de niños y adolescentes con edades 0-17 años, la misma es muy similar a esta última, alcanzando el 10,80% de la población en ese rango de edad. (Cuadro Nº 10).

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Pobreza en niños y adolescentes en el año 2014 respecto a la década de 1990

La caracterización de la pobreza en niños y adolescentes de menos de 18 años en el año 2014 puede contextualizarse con datos de largo plazo y de esta manera, obtener una visión más completa de esta problemática en los últimos años.

El ejercicio consiste en comparar la tasa de pobreza en niños y adolescentes durante todo el año 2014 (estimada en base al Índice Barrial de Precios y la Encuesta Permanente de Hogares) y la tasa de pobreza durante el período 1991-2000 (estimada por UNICEF en base a la EPH). La información disponible de la EPH durante los años 1991-2000 permite el análisis sólo para el Aglomerado del Gran Buenos Aires, que representa actualmente más del 50% de la población urbana del país[6].

(Ver anexo metodológico al final del informe).

La evolución de la tasa de pobreza en niños y adolescentes en el Gran Buenos Aires para los años bajo análisis puede verse en el gráfico Nº3. El mismo muestra un gran crecimiento de las tasas de pobreza a partir de 1991. Dada su alta variabilidad (con más de 20 puntos porcentuales de diferencia entre 1991 y 2000) se tomaron las tasas promedio para la primera y segunda mitad de la década. La tasa promedio para el período 1991-1995 se ubica en torno al 26%, mientras para 1996-2000, asciende al 39%.

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Al estimar la tasa de pobreza para el Aglomerado del Gran Buenos Aires para el año 2014, la misma resulta en el 42,8% de los niños y adolescentes de la región. Esto la ubica muy por encima de la tasa de pobreza del período 1991-1995 (26%) y más cerca de los valores promedio de pobreza para 1996-2000 (39%).

Estos resultados muestran que la situación de pobreza e indigencia para los niños y adolescentes ha empeorado respecto a la decada de los 90. Esto significa que a pesar de que la economia argentina se ha expandido respecto a la decada de los 90, las políticas macroeconómicas y sociales no han sido suficientes. Debe ser una señal de alerta para redoblar los esfuerzos en el diseño de políticas para reducir los niveles de pobreza y posicionar  este tema en la agenda pública de los gobiernos, considerando ésta una política de estado.

 

Conclusiones finales

Los índices de pobreza e indigencia estimados en Argentina sobre niños nacidos en la última década (2003-2014) como sobre el total de niños y adolescentes de hasta 17 años de vida muestran que las necesidades más básicas de gran parte de la población se profundizan al analizar los grupos de población más jóvenes, lo que evidencia la mayor vulnerabilidad de los niños y adolescentes en un contexto de pobreza.

 

Las tasas de pobreza en niños y adolescentes del Gran Buenos Aires durante el año 2014 muestran que la incidencia de la pobreza es  incluso superior a las tasas promedio de la segunda mitad de los noventa (1996-2000).A más de una década de la crisis político-social de2001/2002 y luego de una década de condiciones macroeconómicas  favorables, los valores actuales de este indicador reflejan que la inequidad social semantiene, ya que las condiciones de vida siguen siendo críticas en gran parte de laspoblaciones más jóvenes y vulnerables del país.

 

Los últimos datos publicados a diciembre de 2014 indican que la tasa de pobreza en niños y adolescentes de 0 a 17 años  si bien se ha estabilizado respecto de un años atrás,  se ubica en valores más elevados que a mediados del año 2012. Que casi la mitad de los niños y adolescentes estén en condiciones de pobreza, significa que existe un riesgo que la pobreza estructural se acreciente en el futuro inmediato. Esto implica el riesgo de caer en el fenómeno denominado “trampa de pobreza” en que dicha condición se perpetúa de una generación a otra.

 

La reducción de la incidencia de la pobreza es el principal desafío pendiente de resolver que tiene el país. Un primer paso para solucionarlo es aceptarlo y visibilizarlo en las estadísticas públicas. El tema debe incorporarse a la agenda pública y analizarse soluciones eficientes y de largo plazo, tal cual lo exige una política de estado.

Las políticas aplicadas en el área, en particular la Asignación Universal por Hijo (AUH) son condiciones necesarias pero no suficientes, lo que exige aplicar políticas sociales de fondo. En particular, el diseño políticas educativas y de salud eficientes, función que está primordialmente asignada a los gobiernos provinciales, conjuntamente con una buena coordinación con el Estado Nacional no solo en estas dimensiones.  La primordial e indelegable función del nivel nacional de gobierno de mantener la estabilidad macroeconómica permitirá obtener avances significativos a mediano y largo plazo en materia de reducción de la incidencia de los niveles actuales de pobreza.

 

 


Anexo I - Resumen metodológic

Pobreza e indigencia

(Condiciones de vida)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las estimaciones se basan en la comparación de los ingresos relevados trimestralmente por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y las canastas básicas estimadas en el Índice Barrial de Precios (IBP, Cippes) para el último mes de cada trimestre. Para calcular la incidencia de la indigencia se analiza la proporción de hogares con ingresos familiares menores el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) calculada a partir del IBP; para el caso de la pobreza, la proporción cuyo ingreso no supera la Canasta Básica Total (CBT). Las estimaciones realizadas sobre grupos poblacionales (por edad, región, etc.) consideran la proporción de individuos con la característica referida, que viven en condiciones de pobreza o indigencia bajo el enfoque de los ingresos en relación al a la población de referencia (niños y adolescentes 0-17 años, niños 0-11 años, etc.). Las estimaciones anuales para el Gran Buenos Aires (Ciudad de Buenos Aires y Partidos del Gran Buenos Aires) en el año 2013 se realizaron a partir de los resultados trimestrales para los cuatro trimestres, promediando la población total relevada por la EPH y la población en condiciones de pobreza/indigencia. A partir de estos resultados se estimó la proporción de personas que representa este último grupo respecto a la población total.

Las tasas promedio de pobreza para los períodos 1991-1995 y 1996-2000 son promedios simples de las tasas anuales para los años de referencia registradas en base al documento de difusión UNICEF (2006).

Niños y Adolescentes en población de todas las edades

La participación de niños y adolescentes se contabilizó como la proporción que representan los individuos con las edades referidas en relación al total de población sin límites de edad. Las estimaciones se hicieron sobre los datos del Censo Nacional de Población y Vivienda (2010), y aproximando el crecimiento poblacional hasta 2014 en base a la tasa de crecimiento anual promedio del período 2001-2010, a nivel de provincias y nivel nacional.

Nivel provincial

Por cada aglomerado que cuenta con la estimación del IBP,  se extienden los resultados de condiciones de vida según la EPH a su respectiva provincia. Los datos para Resto de las provincias en las que no se estima actualmente el IBP se calculan en base a los ingresos que registra la EPH y las canastas (CBA y CBT) promedio ponderadas de las provincias que ya cuentan con la estimación del IBP. En todos los casos se  pondera la cobertura de la EPH sobre la población total.

Nivel nacional

Para el agregado a nivel nacional, se suma el total de personas según condición de vida (pobres - indigentes) por provincias, tanto para aquellas provincias que cuentan con IBP como para el resto de las provincias estimadas según el apartado anterior.

CBA y CBT según el IBP

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) se estima en base al modelo de canasta estimada por INDEC, que contiene 50 productos (alimentos y bebidas) y se define como línea de indigencia. Para obtener el valor de la Canasta Básica Total (CBT) se amplía la CBA con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.). Esta canasta se define como línea de pobreza.

 
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[1] El coeficiente de Engel indica la proporción que significan los gastos alimentarios dentro de los gastos totales de los hogares que se encuentran ubicados entre el 21 y el 40% más pobre de la población encuestada. Para estimar el coeficiente de Engel, se utilizan las Encuestas de Ingresos y Gastos de los Hogares que se realizan en todos los países cada 5 o 10 años para obtener las cestas de consumo que sirven como base de cálculo de los índices de precios al consumidor. Como no existen medidas exactas ni consensos de que tipos de bienes se deberían incluir en el resto de bienes necesarios, además de los alimentos, es que se utiliza la inversa del coeficiente de Engel para expandir la CBA hasta obtener la CBT.

[2] Para más detalles, consultar el anexo metodológico al final del documento.

[3] El enfoque llamado de “primera generación” de las Finanzas Públicas, señala al nivel nacional de gobierno como el encargado de proveer estabilidad macroeconómica y la distribución del ingreso, si bien, la realidad indica que en Argentina el gasto que promueve la distribución del ingreso es efectuado también por los gobiernos provinciales y municipales.

[4] Al final del artículo se adjuntan las canastas básicas alimentarias y totales para una familia tipo y se describe más en detalle en un anexo  la metodología de cálculo utilizada en este informe.

[5] Ver resumen metodológico en el anexo al final del informe.

 

[6] "Efectos de la crisis en Argentina. Las políticas del Estado y sus consecuencias para la infancia". Doc. de

difusión UNICEF - CEPAL. Noviembre 2006. 1º Edición. Véase en

http://www.unicef.org/argentina/spanish/Efectos_Crisis_en_Argentina_-_Documento_de_Difusion.pdf

 

Se puede acceder a un PDF de este informe en este link

 
 
 
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