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Córdoba pierde competitividad con respecto a Santa Fe y Buenos Aires
 

       En el presente informe se realiza un análisis comparado de la presión fiscal en las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, principales centros productivos del país y con estructuras productivas similares. Además, Santa Fe y Córdoba poseen una economía y población de tamaño similar.

       Desde el Observatorio de Finanzas del CIPPES se advirtió que la magnitud de la presión fiscal en la Provincia de Córdoba[1] se encuentra en valores máximos históricos, lo que quiere decir que los cordobeses nunca pagaron tantos impuestos como en la actualidad.

       En ese sentido la realización de un análisis comparativo de presión fiscal es importante, porque una elevada presión fiscal en la Provincia de Córdoba no sólo impacta directamente sobre las empresas y las economías familiares, sino que también tiene un fuerte impacto en la competitividad de las empresas cordobesas, y con ello un efecto negativo sobre la actividad económica y el empleo.

       En el trabajo se utilizaron dos indicadores de presión fiscal. En primer lugar, la presión fiscal se mide como los recursos tributarios y no tributarios de origen provincial en porcentaje del PBG[2] y en segundo lugar, se mide como los recursos tributarios y no tributarios en  términos reales per cápita.[3]

       Según el último dato disponible, del año 2016[4], la presión fiscal de la Provincia de Córdoba alcanzó el 9,4% del PBG, mientras la presión fiscal de la Provincia de Santa Fe fue 5,5% del PBG y en Buenos Aires 8,4% (Gráfico N°1). De acuerdo con este indicador, la presión fiscal de Córdoba es un 71% más elevada que la de Santa Fe y un 13% más elevada que la de Buenos Aires.

       Es decir, mientras las provincias de Santa Fe y Buenos Aires recaudan $5,5 y $8,4 respectivamente por cada $100 que se producen dentro de sus respectivas economías, la Provincia de Córdoba recauda $9,4 por cada $100 que se producen en la provincia.

       El segundo indicador, que mide la presión fiscal en términos reales per cápita, mantiene el mismo orden entre las provincias comparadas. La Provincia de Córdoba presenta la presión fiscal más elevada, con una recaudación anual de $10.942 por habitante durante 2016, Buenos Aires en segundo lugar con una recaudación anual de $9.750 por habitante, mientras Santa Fe recaudó $9.555 por habitante (todos los valores expresados en precios corrientes de dicho año). Este indicador, señala que en la Provincia de Córdoba se paga un 14,5% de impuestos por año más que en Santa Fe y un 12,2% más que en Buenos Aires (Gráfico N°2).

       Analizando la evolución de la presión fiscal en estas provincias desde el año 2005, se observa que la brecha actual se debe a que el ritmo de crecimiento de la presión fiscal en Córdoba, ha sido considerablemente  mayor que el de las provincias de Santa Fe y Buenos Aires (Gráficos N° 3 y 4). Es decir que sistemáticamente desde el 2005 la presión fiscal en la Provincia de Córdoba ha aumentado más que en las otras provincias analizadas.

       En el año 2005 Córdoba registraba una presión fiscal muy similar a la de Santa Fe: la recaudación de recursos tributarios y no tributarios provinciales en Córdoba representaban el 4,3% del PBG, mientras en Santa Fe representaban el 4%. En el año 2009 dichos valores ya eran de 5,3% y 3,7% respectivamente. Pero es a partir del año 2009  cuando la presión fiscal en Córdoba comenzó a incrementarse a mayor ritmo, llegando en el 2016 a 9,4% del PBG, cuando en Santa Fe fue de tan solo el 5,5%. Así, la diferencia de 1,6 puntos porcentuales que Córdoba alcanzaba en relación con su provincia vecina en 2009, se estiró hasta llegar a 4 puntos porcentuales de diferencia en menos de una década.

       Respecto a Buenos Aires, en 2009 la presión fiscal provincial de Córdoba era 5,3% del PBG, casi un punto porcentual más baja que la de Buenos Aires (6,1%). Pero nuevamente,  a partir del año 2011 la presión fiscal en Córdoba superó siempre a la de Buenos Aires, con brechas cada vez mayores, hasta que en 2016 la presión fiscal provincial en Córdoba (9,4% del PBG), fue un punto porcentual superior a la de Buenos Aires (8,4% del PBG).

       Si se analiza la evolución de los ingresos tributarios y no tributarios provinciales per cápita, el resultado es similar. Córdoba registró un valor cercano a Santa Fe en el año 2005 (en pesos de 2016, los recursos tributarios y no tributarios provinciales en Córdoba fueron $5.834 per cápita y en Santa Fe $6.605 per cápita, un 11,7% menos en Córdoba). Pero para el año 2016 en Córdoba el valor registrado fue $10.942 per cápita, un 14,5% más que en Santa Fe, donde fue $9.555.

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       En relación a Buenos Aires, Córdoba también mostró mayor crecimiento de la recaudación provincial per cápita. En 2009 la recaudación provincial per cápita en Córdoba fue (en precios constantes de 2016) $8.157, levemente inferior a Buenos Aires (donde fue $8.641 per cápita), pero posteriormente la presión fiscal de Córdoba, medida a través de este indicador, se ubicó siempre por encima de Buenos Aires con diferencias crecientes, hasta que en 2016 en Córdoba se registraron $10.942 de recaudación provincial per cápita, un 12,2% más que en Buenos Aires, donde se registraron $9.750.

       Una primera conclusión que se desprende de los datos previos es que existe entre la Provincia de Córdoba y las otras provincias analizadas una brecha de competitividad. Esta brecha que afrontan las empresas, hace que lleguen al mercado con productos más caros (menos competitividad) o habiendo absorbido mayores costos impositivos (menos rentabilidad). Muestra también de qué se trata el “costo Córdoba”: productos locales más caros e impuestos más caros soportados por las familias (menor poder adquisitivo).

       Además, la Provincia de Córdoba no sólo posee mayor presión fiscal que Santa Fe y Buenos Aires en 2016, sino que desde 2005 la presión fiscal de Córdoba ha crecido a mayor ritmo, ampliándose la brecha de presión fiscal entre Córdoba y sus vecinas. Esto sugiere que la actual brecha no se debe a que Córdoba siempre haya sido más cara, sino a decisiones fiscales tomadas en los últimos años.

       Lo anterior establece dos verdades objetivas para Córdoba: La primera, señala que en un breve lapso de tiempo la provincia mediterránea duplicó su presión fiscal, llevando a que los cordobeses tengan que soportar el mayor peso tributario de su historia. La segunda, se relaciona directamente con la primera, y da cuenta que en la carrera por la competitividad entre las tres provincias más importantes, los cordobeses se ubican en el último lugar.

       El desafío en el futuro es bajar la presión fiscal de forma planificada, coordinada y gradual, de forma tal que no se ponga en riesgo la sostenibilidad de las finanzas provinciales y municipales, ni se disminuya la calidad y cantidad de servicios públicos. Esto será más fácil de lograr si la economía provincial crece a mediano y largo plazo. Por ello, el desafío también pasa por incrementar la calidad y cantidad de servicios públicos actuales haciendo un uso más eficiente de los recursos existentes.

       Finalmente, es necesario aclarar que una elevada presión fiscal no es mala en sí misma. Puede tener un impacto positivo, toda vez que los recursos obtenidos por el estado financien una mayor y mejor inversión pública, mejorando la educación, la seguridad,  el acceso a la salud y elevando las condiciones de vida de la población más vulnerable, así como un impacto efectivo apuntalando a las micro, pequeñas y medianas empresas que son motores del desarrollo. En la medida que esto no sea así, una elevada presión fiscal resulta claramente nociva para la economía.

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La Presión Fiscal en las Provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires

 

Introducción

El elevado nivel de presión fiscal es una preocupación que se ha instalado en la agenda pública. Desde el Observatorio de Finanzas del CIPPES monitoreamos la presión fiscal de la Provincia de Córdoba y advertimos en distintos informes que en los últimos años se vienen registrando niveles máximos en los indicadores que miden la presión fiscal de la Provincia.

Este elevado nivel de presión fiscal tiene su impacto directo en las economías familiares y en el costo de producción de las empresas radicadas en la provincia. Además, impacta indirectamente en las familias a través de un nivel de precios más elevado (fruto del mayor costo impositivo de las empresas). Tal es el impacto, que en la actualidad se habla del “costo Córdoba” al referirse a este fenómeno.

Además del impacto sobre en el nivel de precios de la economía provincial, una elevada presión fiscal relativa (a otras provincias) impacta en la competitividad de las empresas cordobesas (cuya producción compite en el mercado nacional con empresas radicadas en otras provincias), e incluso en la radicación de nuevas empresas en la provincia.

Esto puede generar un efecto negativo sobre el nivel de actividad y empleo de la economía local, que retroalimenta el problema de la presión fiscal (con menos nivel de actividad, la base imponible es menor y es necesario incrementar las alícuotas o ampliar impuestos para mantener cierto nivel de recaudación).

El análisis sobre la evolución reciente y nivel actual de presión fiscal en la Provincia de Córdoba debe complementarse entonces con un análisis comparativo con otras provincias, tal es el objetivo del presente trabajo.

Para dicho fin se planteó la comparación con las provincias de Santa Fe y Buenos Aires por tratarse, junto con Córdoba, de los principales centros productivos del país. Además, Santa Fe y Córdoba poseen características similares (en cuanto a diversificación y capacidad productiva y tamaño de la población) por lo cual históricamente han sido comparadas.

La presión fiscal en el trabajo se mide a través de dos indicadores: recaudación tributaria y no tributaria en relación al PBG y recaudación tributaria y no tributaria real en términos per cápita. Se considera la recaudación sólo del estado provincial.

El análisis, que comprendió el período 2005-2016, se basó en datos oficiales de la Dirección Nacional de Coordinación Fiscal con las Provincias (DNCFP) del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas, como así también se utilizaron datos de población del INDEC y estimaciones oficiales de PBG de las direcciones provinciales de estadística.

Los datos mostraron un mayor nivel de presión fiscal en Córdoba en relación a Buenos Aires y Santa Fe, tanto si la presión fiscal es medida en relación al PBG o en términos per cápita. A su vez, la evolución de los indicadores da cuenta de que la brecha entre Córdoba, y Buenos Aires y Santa Fe fue incrementándose a lo largo del período analizado.

 

La estimación de la presión fiscal

El concepto de presión fiscal se refiere al peso del financiamiento del estado que soporta el sector privado a través del pago de impuestos (cuyo pago es obligatorio y no implica la contraprestación de un servicio).

La forma habitual de medir la presión fiscal es comparar la recaudación impositiva del estado con el valor de todo lo que se produce en la economía, que resume el Producto Bruto Interno (PBI) si se hace referencia al nivel nacional o Producto Bruto Geográfico (PBG) en el nivel provincial. Así se tiene una medida de cuánto de lo que se produce en una economía se destina a financiar al estado[5].

Una medida alternativa utilizada en el trabajo es la recaudación del estado (en términos reales) por año por habitante (per cápita). Esta medida complementa a la anterior y es independiente de la estimación del PBG.

En el trabajo se estimaron entonces dos medidas de presión fiscal por provincia: presión fiscal de la provincia en relación al PBG y en términos per cápita (incluye sólo la recaudación de origen provincial, esto es ingresos brutos, inmobiliario, automotores y otros).

Es necesario entonces explicitar cómo se cuantificó: 1) la recaudación de origen provincial, 2) qué datos de PBG se utilizaron y 3) las estimaciones de población utilizadas.

 

1. Recaudación de origen provincial

Para cuantificar la recaudación del estado provincial se consideraron los ingresos tributarios y no tributarios que se detallan en la Cuenta Ahorro-Inversión-Financiamiento (CAIF) que publica la DNCFP para cada una de las provincias.

La razón por la cual se incorporó al análisis los ingresos no tributarios es que en los últimos años, principalmente en la Provincia de Córdoba, se recurrió al cobro de distintos fondos no tributarios y tasas (que integran los recursos no tributarios que se distinguen en la CAIF) para obtener recursos que financien a la administración pública de forma similar a los impuestos (su pago es obligatorio y en la mayoría de los casos no están sujetos a una contraprestación de servicios[6]). Por lo tanto excluir la recaudación por esta vía distorsionaría cualquier análisis de presión fiscal que quiera realizarse[7].

Es importante notar que los ingresos no tributarios que publica la DNCFP incluyen a los ingresos no tributarios de las instituciones de seguridad social. Como en este informe se excluye a estas instituciones (tampoco se incluyeron los ingresos por contribuciones a la seguridad social), se excluyeron los ingresos no tributarios de las instituciones de seguridad social. Para ello se ajustaron los ingresos no tributarios publicados por la DNCFP en base a información que cada provincia publica en sus páginas web. 

Algunas consideraciones adicionales:

Respecto a los datos de la Provincia de Buenos Aires: debido a que hay diferencias entre los datos sobre ingresos no tributarios informados en la cuenta de inversión por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y los publicados en la DNCFP para los años 2005 a 2008, la serie de datos para Buenos Aires utilizada en el informe abarca el período 2009-2016.

Respecto a la Provincia de Santa Fe: tanto en las cuentas de inversión publicadas en la página web de la provincia, como en la DNCFP, el monto total de ingresos tributarios de origen provincial comprende aproximadamente el 10% del total recaudado en concepto de “patente única sobre vehículos”. Esto se debe a que se trata de un tributo, que si bien es provincial, es administrado por los municipios, correspondiéndole a éstos el 90% de lo recaudado de los cobros regulares y el 100% de lo recaudado por deudas de años anteriores.

Por esta razón los ingresos tributarios de origen provincial de la Cuenta Ahorro-Inversión-Financiamiento de la Provincia de Santa Fe que publica la DNCFP fue ajustado para incorporar ese 90% que retienen los municipios, de forma tal que los ingresos tributarios de origen provincial de Santa Fe sean comparables con Córdoba y Buenos Aires, que computan el 100% de lo percibido por el impuesto a los automotores como ingreso tributario de origen provincial.

 

2. Estimaciones de PBG

El Producto Bruto Geográfico, al igual que el PBI, estima el valor de todos los bienes y servicios que se producen en un año en una economía, en este caso provincial[8].

La estimación del PBG en las tres provincias analizadas está a cargo de las respectivas direcciones de estadística y siguen ciertas pautas metodológicas establecidas.

En 2016 la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales del INDEC estableció una nueva metodología de cálculo del PBI y cambió el año base, que se estableció en 2004 (anteriormente era 1993).

A partir de entonces las provincias comenzaron a trabajar en la estimación de una nueva serie de PBG 2004-2016. Las provincias de Santa Fe y Buenos Aires ya hicieron pública la nueva serie, donde puede verificarse cambios en los valores respecto a la anterior serie 1993-2015, debido a los cambios metodológicos.

Como al momento de realizarse este trabajo la Provincia de Córdoba aún no había publicado la nueva serie en el trabajo se utilizó, para las tres provincias analizadas, las series de PBG 1993-2015 de forma tal que los resultados fueran comparables.

En consecuencia, el PBG del año 2016 para cada provincia fue estimado suponiendo que registraron igual tasa de crecimiento nominal que el PBI (37,5% de incremento entre 2015 y 2016).

 

3. Estimaciones de población

El análisis realizado en este trabajo abarcó el período 2005-2016. En el año 2010 se realizó el último censo, por tanto la población para los años 2005 a 2009 se estimó en base a la tasa de crecimiento anual medio del período 2001/2010 para cada una de las provincias publicadas por el INDEC en base a información censal, mientras que la población para los años 2010 a 2016 considerada es la que proyecta el INDEC en sus proyecciones de población 2010-2040.

 

La presión fiscal provincial

De la comparación de la presión fiscal de las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, es decir la presión fiscal que ejercen los tributos de origen provincial, surge Córdoba como la provincia con mayor nivel de presión fiscal en el año 2016. Esto se verifica tanto si la presión fiscal es medida en relación al PBG como si es medida en términos per cápita.

De acuerdo al Gráfico N°1, la presión fiscal de la Provincia de Córdoba es del 9,4% del PBG, mientras en Buenos Aires es del 8,4% y en Santa Fe del 5,5%. Esto quiere decir que mientas en Córdoba el estado provincial recauda $9,4 por cada $100 que se producen en la provincia, en Buenos Aires se recaudan $8,4 y en Santa Fe $5,5.

En términos comparativos y de acuerdo a la primera medida de presión fiscal considerada, la presión fiscal de la Provincia de Córdoba es un 71% más elevada que la de Santa Fe y un 13% más elevada que la de Buenos Aires.

Siendo que la Provincia de Córdoba tiene un nivel de recaudación propia, esto es recursos tributarios y no tributarios de origen provincial, un 21% superior a Santa Fe ($39.464 millones en Córdoba y $32.731 millones en Santa Fe), la gran diferencia en la presión fiscal entre estas dos provincias se debe al valor del PBG. Mientras para Córdoba se estima un PBG de $418.111 millones en 2016, en Santa Fe se estima un PBG de $591.154 millones, un 41% superior[9].

Si se calcula el total de recursos tributarios y no tributarios de origen provincial per cápita, se tiene la segunda medida de presión fiscal propuesta en el informe, independiente de las estimaciones de PBG.

El Gráfico 2 muestra que en este caso se mantiene el ordenamiento entre las provincias, siendo Córdoba la provincia con presión fiscal más elevada, con recursos de origen provincial por $10.942 per cápita, mientras en Buenos Aires es $9.750 per cápita y en Santa Fe $9.555.

Considerando esta medida de presión fiscal, Córdoba tiene una presión fiscal un 14,5% más elevada que Santa Fe y un 12,2% más elevada que Buenos Aires.

En relación a la diferencia entre Córdoba y Santa Fe, con la estimación de presión fiscal que no depende de las estimaciones de PBG la diferencia disminuye del 71% al 14,5%, sin cambiar el hecho que Córdoba presenta una presión fiscal más elevada que Santa Fe.

Así como con la medida anterior de presión fiscal (recursos de origen provincial en relación al PBG) la gran diferencia se debía principalmente a la diferencia en el PBG, en este caso lo que explica el mayor nivel de presión fiscal en Córdoba son los recursos no tributarios.

Si el indicador sólo contemplara a los recursos tributarios, Córdoba tendría una recaudación de $8.564 per cápita y Santa Fe $9.318. La incorporación en el cálculo de los recursos no tributarios (cuestión estrictamente necesaria si se pretende una medida real de la presión fiscal[10]) eleva la recaudación de Córdoba $1.388 per cápita por encima de Santa Fe.

 

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La evolución de la presión fiscal en la última década

Los datos para el año 2016 muestran que en la Provincia de Córdoba hay mayor presión fiscal en relación a Santa Fe y Buenos Aires. La pregunta que surge ahora es si esto siempre ha sido así o si es producto de distintas políticas fiscales aplicadas durante los últimos años. Para ello es necesario conocer la evolución que ha tenido la presión fiscal en las distintas provincias comparadas.

La presión fiscal en la última década (período 2005-2016) se ha incrementado en los tres niveles de gobierno, y por lo tanto es esperable que las tres provincias, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, hayan incrementado su presión fiscal en el período analizado.

Los gráficos N° 3 y 4 muestran la presión fiscal ejercida por los estados provinciales en sus dos medidas (en relación al PBG y en términos per cápita), para las tres provincias analizadas durante el período 2005-2016. En ambos gráficos se puede observar cómo la presión fiscal de Córdoba tuvo mayor crecimiento, separándose paulatinamente de Santa Fe, principalmente, y de Buenos Aires, hasta llegar a la brecha actual con ambas provincias.

Hacia el año 2005 en Córdoba se registraba una presión fiscal similar a Santa Fe: la recaudación de recursos tributarios y no tributarios provinciales en Córdoba representaban el 4,3% del PBG, mientras en Santa Fe representaban el 4%. En el año 2009 dichos valores eran 5,3% y 3,7% respectivamente, pero a partir del año 2009 la presión fiscal en Córdoba comenzó a incrementarse a mayor ritmo, ampliándose esa brecha de 1,6 puntos porcentuales en 2009 hasta llegar a 4 puntos porcentuales de diferencia desde el año 2014 al 2016.

Respecto a la comparación entre Córdoba y Buenos Aires, en 2009 la presión fiscal de la Provincia de Córdoba era 5,3% del PBG, casi un punto porcentual más baja que la de Buenos Aires (6,1%). Pero a partir del año 2011 la presión fiscal en Córdoba superó siempre a la de Buenos Aires, con brechas cada vez mayores, hasta que en 2016 la presión fiscal provincial en Córdoba fue un punto porcentual superior a la de Buenos Aires (9,4% y 8,4% respectivamente).

Si se analiza la evolución de los ingresos tributarios y no tributarios provinciales per cápita, el resultado es similar. Córdoba registró un valor cercano a Santa Fe en el año 2005 (en pesos de 2016, los recursos tributarios y no tributarios provinciales en Córdoba fueron $5.834 per cápita y en Santa Fe $6.605 per cápita, un 11,7% menos en Córdoba). Pero en el año 2016 en Córdoba el valor registrado fue $10.942 per cápita, un 14,5% más que en Santa Fe, donde se registró $9.555 per cápita.   

En relación a Buenos Aires, Córdoba también mostró mayor crecimiento de la recaudación provincial per cápita. En 2009 la recaudación provincial per cápita en Córdoba fue (en precios constantes de 2016) $8.157, levemente inferior a Buenos Aires (donde fue $8.641 per cápita), pero posteriormente la presión fiscal de Córdoba, medida a través de este indicador, se ubicó siempre por encima de Buenos Aires con diferencias crecientes, hasta que en 2016 en Córdoba se registraron $10.942 de recaudación provincial per cápita, un 12,2% más que en Buenos Aires, donde se registró $9.750 per cápita.

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Consideraciones finales

La medición de la presión fiscal tanto en relación al PBG como en términos per cápita da cuenta de que Córdoba posee mayor nivel de presión fiscal que la registrada en Santa Fe o Buenos Aires en el año 2016 (última medición debido a la disponibilidad de datos).

La Provincia de Córdoba tuvo en 2016 una presión fiscal de 9,4% del PBG si se consideran sólo los recursos de origen provincial, mientras en Santa Fe la presión fiscal fue 5,5% y en Buenos Aires 8,4%.

La segunda medida de presión fiscal considerada para el año 2016 arroja datos similares, aunque la brecha entre Córdoba y Santa Fe se reduce considerablemente en este caso: en la Provincia de Córdoba se recaudaron $10.942 per cápita si se consideran sólo los recursos de origen provincial, en Santa Fe $9.555 y en Buenos Aires $9.750.

La brecha de presión fiscal entre las provincias de Córdoba y Santa Fe se ubica en un 71% o 14,5%, de acuerdo a cuál de las medidas de presión fiscal se considere. Entre las provincias de Córdoba y Buenos Aires la brecha en la presión fiscal es de un 11,9% o 12,2%, de acuerdo a la medida de presión fiscal utilizada.

Esto se traduce en una economía donde tanto las familias deben destinar una fracción mayor de sus ingresos a pagar mayores impuestos, como las empresas afrontar mayores costos impositivos, que traducen o bien en mayores precios para sus productos, o bien en menor rentabilidad, o una combinación de ambos.

Las consecuencias de un escenario donde Córdoba aparece como una provincia más “cara” en comparación con provincias vecinas es la pérdida de competitividad de las empresas locales y la pérdida de atractivo para los inversores. Esto puede desencadenar un espiral de desinversión, disminución del empleo, disminución de la actividad (en consecuencia del PBG) y ser necesario un esquema impositivo que genere aún mayor presión fiscal para mantener cierto nivel de ingresos públicos.

A su vez, la evolución de la presión fiscal de las tres provincias sugiere que la actual brecha no se debe a que Córdoba siempre haya sido más cara, sino a decisiones fiscales tomadas en los últimos años.

El desafío en el futuro es bajar la presión fiscal de forma planificada, coordinada y gradual, de forma tal que no se ponga en riesgo la sostenibilidad de las finanzas provinciales y municipales, ni se disminuya la calidad y cantidad de servicios públicos. Esto será más fácil de lograr si la economía provincial crece a mediano y largo plazo. Por ello, el desafío pasa también por incrementar los servicios públicos haciendo un uso más eficiente de los recursos públicos.

Finalmente es necesario aclarar que una elevada presión fiscal no es mala en sí misma. Puede tener un impactopositivo, toda vez que los recursos obtenidos por el estado financien una mayor y mejor inversión pública, mejorando la educación, la seguridad, el acceso a la salud y elevando las condiciones de vida de la población más vulnerable, así como un impacto efectivo apuntalando a las micro, pequeñas y medianas empresas que son motores del desarrollo. En la medida que esto no sea así, una elevada presión fiscal resulta claramente nociva para la economía.

 

Se puede acceder a este informe completo (con anexos) en versión PDF aquí

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[1] El último informe puede consultarse en: http://www.cippes.org/finanzas-publicas.php?pub=397

[2] Es el valor de todos los bienes y servicios que se producen en cada provincia.

[3] Los datos de recaudación fueron extraídos de la Dirección Nacional de Coordinación Fiscal con las Provincias. Asimismo se consultaron datos de PBG de las direcciones provinciales de estadística y datos de población del INDEC.

[4]Se trata del último dato disponible en la DNCFP.

[5] Se trata de una aproximación que, al basarse en datos de recaudación efectiva, no tiene en cuenta el nivel de evasión que pueda haber. Un estudio de presión fiscal teórica implicaría un extenso análisis de los distintos impuestos y sus alícuotas y exenciones.

[6] El caso más emblemático en la Provincia de Córdoba fue la Tasa Vial Provincial, que luego de ser derogada por el actual Gobernador, fue reemplazada por el Fondo para el Financiamiento de Obras de Infraestructura, que actualmente es el fondo no tributario más importante (en el presupuesto 2018 representa el 39% de la recaudación total proyectada por fondos no tributarios).

[7] Cabe aclarar que si bien los recursos no tributarios que se distinguen en la CAIF que publica la DNCFP incluye a los ingresos por regalías, ninguna de las provincias analizadas en el trabajo registra este tipo de ingresos.

[8] Es la suma de los valores agregados brutos de todas las unidades institucionales residentes en la provincia (incluye no sólo a las empresas productoras de bienes y servicios sino también a la administración pública, ONGs, etc.).

[9] Recordar que la estimación del PBG 2016 se basa en el PBG 2015 publicado por cada provincia en la serie de PBG 1993-2015, y supone un crecimiento nominal en todas las provincias igual al crecimiento nominal registrado por el PBI en 2016 respecto de 2015 (37,5%).

[10] Es necesario en este punto recordar que entre los recursos no tributarios se encuentran los fondos no tributarios cobrados junto al impuesto a los ingresos brutos y junto al inmobiliario rural, que tiene por destino financiar al sistema educativo el primero, y principalmente financiar obras de infraestructura los segundos. También el conocido como fondo del fuego, cuyo aporte se incluía en la factura eléctrica. Los fondos con estas características (de pago obligatorio y sin contraprestación directa de servicios) representan el 77% del total de recursos no tributarios recaudados en 2016 por la Provincia de Córdoba.

 
 
 
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