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Récord de presión fiscal provincial en Córdoba
 
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Para medir la presión fiscal de la Provincia de Córdoba se consideró la recaudación tributaria provincial y los ingresos no impositivos[2], en relación al Producto Bruto Geográfico-PBG (que indica el monto del total de bienes y servicios producidos en el territorio provincial).[3]

       En el año 2016 se estima que la presión fiscal de la Provincia de Córdoba alcanzó el 9,40% del PBG, por lo que sería un nuevo valor máximo histórico, superando los 9,29% del PBG que se registró en 2015. Esto significa que por cada $100 de bienes y servicios producidos en el territorio provincial, $9,4 se destinan a financiar al estado provincial.

       Además, la estimación del indicador para 2017 indica que los altos valores de presión fiscal no van a revertirse e incluso pueden seguir aumentando, ya que según datos presupuestados, la presión fiscal provincial alcanzaría el 9,67% del PBG en el corriente año[4].

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       En el gráfico 1 se distinguen dos etapas en la evolución de la presión fiscal provincial: hasta el año 2008 se mantuvo relativamente estable, oscilando entre el 3,3% y el 5,3% del PBG. Pero a partir del año 2009 comenzó un crecimiento sostenido.

       La presión fiscal pasó del 4,26% en 2008 al 9,40% estimado para 2016 (casi 5 puntos porcentuales más) y se estima será el 9,67% en 2017. Es decir, la presión fiscal de la Provincia de Córdoba se duplicó en el breve lapso de 8 años, disparándose a los actuales niveles sin precedentes en la historia de Córdoba.

       La presión fiscal actual, no sólo es elevada si se compara con valores históricos para la Provincia, sino que también es elevada si se compara con otras provincias con estructuras productivas similares como son Santa Fe y Buenos Aires.

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       El gráfico 2 muestra la presión fiscal para Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires para el año 2015[5]. En el año 2015 cuando en la Provincia de Córdoba se registró una presión fiscal de 9,29% del PBG, en la Provincia de Santa Fe la presión fiscal fue 6% del PBG y en la Provincia de Buenos Aires 8,57% del PBG. Esdecir, la presión fiscal en la Provincia de Córdoba es un 55% más alta que en la Provincia de Santa Fe y 8,5% más alta que en la Provincia de Buenos Aires.  

       Esta comparación es especialmente relevante para el sector productivo local, ya que una mayor presión fiscal se traduce en precios más altos para los productos y servicios producidos en la Provincia de Córdoba, lo cual atenta contra la competitividad del sector productivo local frente al de otras provincias y/o países. Además, los precios más altos para los productos y servicios que se venden en la Provincia reducen el poder adquisitivo de los ingresos de los cordobeses.

       Respecto al impacto que tendría en la presión fiscal de la Provincia de Córdoba la reciente propuesta de eliminación de la sobre-alícuota de Ingresos Brutos que rige para productos provenientes de otras provincias, se estima que la misma no modificaría sustancialmente los valores de la presión fiscal.

       Si la medida disminuyera la recaudación en $2.000 millones, como trascendió en distintos medios de comunicación[6], y si hubiera regido durante 2017, la presión fiscal prevista para 2017 sería de 9,29% en lugar de 9,67%, un valor igual al registrado en el año 2015. Es decir, la medida anunciada no reduce sustancialmente la presión fiscal sino que la mantiene en valores máximos históricos.

       Respecto a las causas subyacentes del aumento de la presión fiscal de la Provincia de Córdoba, es importante destacar que dicho aumento ocurrió al mismo tiempo que se incrementaron en términos reales los fondos que envía la Nación a la Provincia.[7] Tal como muestra el grafico 3, los fondos de origen nacional en relación al PBG se mantuvieron en valores cercanos al 8% del PBG entre los años 2004 y 2009, pero a partir de 2010 se incrementaron hasta alcanzar el 12,7% del PBG en el año 2015 y se estima fueron del 13,6% del PBG en 2016[8]. Se trata de un incremento de 5,6 puntos porcentuales entre 2009 y 2016, es decir los fondos nacionales enviados a Córdoba aumentaron un 70% en términos reales en este periodo.

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       Estos datos indican que el aumento de la presión fiscal de la Provincia de Córdoba no se debió a que hayan disminuido los envíos de fondos nacionales. Por el contrario, el aumento record de la presión fiscal provincial se dio simultáneamente con un aumento sin precedentes de los envíos de fondos desde la Nación, es decir a pesar de una abundancia de fondos nacionales, la Provincia decidió aumentar su presión fiscal.

       Lo que explica el aumento de la presión fiscal provincial (como se viene registrando desde 2009) es la necesidad de financiar un paulatino y constante aumento del gasto público provincial.

       El principal gasto de la administración pública es el gasto en personal. Desde el año 1999 la cantidad de empleados públicos provinciales creció a un ritmo promedio del 3% por año, pasando de 72.528 empleados en 1999 a 128.575 en 2016. Es decir, se incrementó la planta de personal en 56.047 empleados en los últimos 17 años (gráfico 4).

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       El crecimiento de la planta de personal provincial significó un crecimiento del gasto en personal que pasó de representar el 5,4% del PBG en el año 2005 a representar el 11,9% en 2015 y se estima representó el 11,5% en 2016 (gráfico 5). Es decir, en este periodo se duplicó en términos reales el gasto en personal.

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       A su vez, el gobierno provincial tomó otras medidas de política pública que condicionaron sus finanzas a mediano y largo plazo, pero no mejoraron sustancialmente la provisión de bienes y servicios públicos ni aumentaron ostensiblemente la capacidad productiva y exportadora de la Provincia. De no haberse tomado estas medidas, el gasto público seria menor y se podria bajar la presion fiscal. A continuacion mencionamos dos medidas que no tuvieron mucho beneficio social pero si demandaron grandes costos.

       La primera de estas medidas fueron los alrededor de 20.000 retiros anticipados que el Ejecutivo Provincial dispuso entre los años 2000 y 2006, que implicaron un grave déficit a la Caja de jubilaciones de la Provincia (ver gráfico 6). Si bien en un primer momento este déficit fue financiado por la Nación, a partir de 2012 hasta 2015 tuvo que ser asumido por la Provincia[9]. A partir de 2016 hay un nuevo acuerdo por el cual el financiamiento del déficit será compartido.

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       La otra medida que condicionó las finanzas públicas provinciales fue la emisión de los Boncor 2017 por USD 746 millones con un interes en dólares, sumamente alto, de 12%, lo cual comprometió gasto a futuro en forma de servicios de la deuda (pago de intereses y amortización de capital). De los USD 746 millones, USD 182 millones[10] se destinaron a  financiar  la construcción del Centro Cívico, el Estadio Kempes, el Faro del Bicentenario, la nueva terminal de ómnibus y el Parque de las Tejas. No se trató de obras públicas que contribuyan a aumentar significativamente la capacidad productiva y exportadora de la Provincia y por tanto nunca generaran los recursos fiscales que permitan financiarlas. En el gráfico 7 se muestra que los servicios de la deuda entre 2011 y 2016 representaron entre un 0,7% y un 1,2% del PBG y en 2017 se prevé representarán el 2,3% del PBG. Si no se hubieran realizado dichas obras, los servicios de la deuda serían menores.

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       Para bajar la presión fiscal de la Provincia de Córdoba (recaudación total dividido PBG) no parece ser factible actualmente bajar la recaudación total de impuestos. Lo anterior se debe a que bajar el gasto público es actualmente inviable y bajar la recuadacion sin bajar el gasto público implicaria un aumento del deficit fiscal. La mejor estrategia para bajar la presión fiscal requerirá de políticas públicas que incrementen la capacidad productiva y exportadora de la Provincia. De esta forma, al incrementar la cantidad de bienes y servicios que se producen en la economía (PBG), será posible disminuir las alícuotas de los impuestos sin bajar la recaudación total. Se trata de políticas de mediano y largo plazo de generación de infraestructura productiva, de apoyo a las mipymes cordobesas, como también políticas que mejoren la eficiencia en la prestación de servicios públicos (como educación, salud y asistencia social).


Introducción

La presión fiscal es un indicador de cuánto le cuesta al sector privado (empresas y familias) financiar el funcionamiento del estado. Una de las formas más empleadas para medir la presión fiscal es calcular cuánto, del monto total de bienes y servicios que se producen en una economía en determinado período, se lleva el estado a través de su recaudación.  

En el presente informe se analiza la evolución de la presión fiscal de la Provincia de Córdoba desde el año 1993 hasta la actualidad. Para ello se consideran los ingresos propios percibidos por la Provincia, tanto tributarios como no tributarios (tasas y fondos) en relación al Producto Bruto Geográfico de la Provincia de Córdoba-PBG, que mide el monto total de bienes y servicios producidos en la Provincia. Es decir, la presión fiscal calculada en el presente informe indica qué porcentaje del monto de bienes y servicios producidos en la Provincia se lleva el estado provincial vía impuestos, tasas y distintos fondos cada año.

Los datos muestran un crecimiento muy marcado de la presión fiscal desde el año 2009, que la ubican actualmente en valores que duplican lo registrado en promedio entre los años 1993 a 2008.

El crecimiento de la presión fiscal se verificó al mismo tiempo que se fueron incrementando, también en relación al PBG, los fondos de origen nacional. Por lo cual, sin poner en duda la legitimidad del reclamo del Gobierno provincial de una mejora en el federalismo fiscal, no hubo una disminución de los envíos de fondos nacionales que obligara a incrementar la recaudación propia.

Lo que explica el aumento de la presión fiscal provincial ha sido la necesidad de financiar un paulatino y constante aumento del gasto público provincial, generado principalmente por el importante incremento en la planta de empleados públicos.

Adicionalmente, se calculó la presión fiscal registrada en el año 2015 para las provincias de Santa Fe y Buenos Aires, lo cual permite tener una referencia de la magnitud de la presión fiscal de la Provincia de Córdoba, que muestra un indicador más elevado.

 

Cálculo de la presión fiscal

La presión fiscal en el presente informe se calcula como la recaudación propia del Estado Provincial dividida el Producto Bruto Geográfico.

En la Provincia de Córdoba, el primer dato es publicado por el Ministerio de Finanzas, tanto en el presupuesto de cada año como en los informes de ejecución (Cuenta de Inversión), el segundo dato es publicado por la Dirección General de Estadística y Censos de la Provincia.   

Respecto a la recaudación, se consideran los recursos propios de la Administración Central y Organismos Descentralizados pero no a las instituciones de la seguridad social. Es decir, al tratarse de recursos propios no se consideran los ingresos recibidos en el marco de la Coparticipación Federal de Impuestos, ni otros impuestos nacionales, tampoco se consideran impuestos a los aportes y contribuciones a la seguridad social.

De acuerdo a los ingresos considerados en el cálculo, en el trabajo se realizaron dos mediciones de la presión fiscal:

  1. Presión fiscal clásica, considerando sólo la recaudación tributaria
  2. Presión fiscal ampliada, que incorpora también los ingresos no tributarios.

La primera forma de medir la presión fiscal es la forma clásica de hacerlo, y considera que es a través de los impuestos que el sector contribuye el financiamiento del estado. Sin embargo, en la actualidad, y puntualmente en la Provincia de Córdoba en los últimos años, han surgido diversos fondos y tasas provinciales, originadas en la legislación provincial, que tienen por finalidad también financiar el funcionamiento del estado.

Sólo se diferencian de los impuestos en que los fondos percibidos por esta vía generalmente se destinan a financiar una acción específica del estado (suelen tener asignación específica para educación, obras públicas, atención de casos de violencia familiar, etc., mientras los impuestos ingresan a la Tesorería General).

Pero a los fines de medir la presión fiscal, esas tasas y fondos se consideran iguales a los impuestos, es decir engrosan el peso del financiamiento del estado que recae sobre el sector privado.

Otra razón por la cual es necesario el cálculo de la presión fiscal ampliada se debe a poder comparar la presión fiscal entre provincias, dado que existen tasas y fondos análogos entre provincias que algunas computan como ingresos impositivos y otras como no impositivos.

Por ejemplo, el caso más representativo de estos ingresos no tributarios en la Provincia de Córdoba son los fondos que se constituyen con aportes de los contribuyentes de impuestos provinciales y que desde el punto de vista del contribuyente poco se distingue del propio impuesto. Tal es el caso de la contribución al Fondo para el Financiamiento del Sistema Educativo que pagan los contribuyentes del Impuesto a los Ingresos Brutos y que la Provincia computa como “ingresos no tributarios”.

De la misma forma, en la Provincia de Buenos Aires los contribuyentes del Impuesto Inmobiliario Urbano pagan junto al impuesto un aporte que se destina al Fondo Provincial de la Vivienda, aunque en este caso la provincia los computa como ingresos tributarios.

La segunda medición de presión fiscal evita problemas de comparación fruto de distintos criterios de imputación de los recursos.

 

La presión fiscal de la Provincia de Córdoba

La presión fiscal de la Provincia de Córdoba desde el año 1993 al año 2008 osciló entre el 3,3% y el 5,3% del PBG. Si se restringe el indicador sólo a los recursos tributarios (versión clásica) entre el año 1993 y 2008 la presión fiscal osciló entre el 3,1% y 4,3% del PGB.

Pero desde el año 2009 la presión fiscal creció todos los años de forma ininterrumpida.

Como se puede observar en el Gráfico 1 a continuación, dos cuestiones se destacan de la evolución de la presión fiscal desde el año 2009: una es el importante crecimiento registrado, otra el mayor crecimiento de la medición de la presión fiscal que considera a los ingresos no impositivos en relación a la que considera sólo los recursos tributarios.

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Respecto del crecimiento del indicador, la presión fiscal en su forma de cálculo ampliada pasó del 4,26% en 2008 al 9,29% en 2015 y se estima será el 9,67% en 2017. Mientras, la presión fiscal en su forma de cálculo clásica pasó del 3,71% en 2008 al 7,57% en 2015, y se estima será el 7,81% en 2017.

Respecto a la diferencia entre las dos formas de cálculo, mientras en el 2008 la diferencia entre una y otra era de medio punto porcentual, en los valores estimados para 2017 la diferencia se acerca a los 2 puntos porcentuales. La razón es el protagonismo que en los últimos años han tenido en las finanzas públicas provinciales el cobro de tasas y aportes para la constitución de distintos fondos no tributarios, que constituyen los “ingresos no impositivos”.

 

¿Qué hay detrás del incremento en la presión fiscal?

En muchas ocasiones, generalmente como respuesta a los cuestionamientos por la creación de “fondos no tributarios”, el Gobierno Provincial argumentó que la necesidad de incrementar la recaudación propia radicaba en la discriminación que sufría la Provincia en el reparto de fondos nacionales.

Sin discutir acerca de la legitimidad de los reclamos provinciales, en el gráfico a continuación se presenta la serie de envíos de fondos desde la Nación a la Provincia de Córdoba, tanto ingresos impositivos (Coparticipación Federal de Impuestos, Financiamiento Educativo y otros impuestos nacionales) como transferencias corrientes y de capital.  

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Como puede observarse en el Gráfico 2, los fondos de origen nacional en relación al PBG se mantuvieron en valores cercanos al 8% del PBG entre los años 2004 y 2009, y a partir del año 2010 se incrementaron hasta alcanzar el 12,7% en 2015. Se estima que para el 2016 los fondos de origen nacional superaron el 13% del PBG.

Por consiguiente, el aumento de la presión fiscal provincial se registró mientras se incrementaban los envíos de fondos desde la Nación en relación al PBG.

Sin dudas, detrás del aumento constante de la presión fiscal provincial en los últimos años, a pesar del incremento en los fondos de origen nacional, existe una necesidad de financiar gastos en constante crecimiento.

El principal gasto de la administración pública es el gasto en personal, por lo cual es pertinente analizar la evolución de la planta de personal de la Provincia, que se muestra en el Gráfico 3 a continuación.

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Desde el año 1999 la cantidad de empleados públicos provinciales creció a una tasa promedio anual del 3%, pasando de 72.528 empleados públicos provinciales en diciembre de 1999, a 128.575 empleados a septiembre de 2016 (último dato disponible). Es decir, se incrementó la planta de personal en 56.047 empleados en los últimos 17 años.

Además, entre los años 2000 y 2006 se registraron alrededor de 20.000 retiros anticipados, lo que generó un importante déficit en la Caja de Jubilaciones, que fue necesario financiar.

El aumento en la planta de personal tuvo su consiguiente impacto en el gasto en personal, principal ítem del gasto corriente provincial. En el Gráfico 4 se muestra la evolución de gasto en personal de la  Administración Pública no Financiera.

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Este hecho explica el constante incremento en el gasto público de la Provincia y explican por qué fue necesario incrementar la recaudación propia a pesar de que los fondos enviados por la Nación fueron creciendo durante los últimos años.

A su vez, el gobierno provincial tomó otras medidas de política pública que generaron un elevado nivel de gasto público sin mejorar la provisión de bienes y servicios públicos ni aumentar la capacidad productiva y exportadora de la Provincia. Por lo tanto, estas medidas, que condicionaron las finanzas públicas a mediano y largo plazo, imposibilitaron que baje la presión fiscal provincial.

La primera de estas medidas fueron los alrededor de 20.000 retiros anticipados que el Ejecutivo Provincial dispuso entre los años 2000 y 2006, que implicaron un grave déficit a la Caja de jubilaciones de la Provincia.

Si bien en un primer momento este déficit fue cubierto por la Nación, a partir de 2012 hasta 2015 tuvo que ser asumido por la Provincia[11]. A partir de 2016 hay un nuevo acuerdo por el cual el financiamiento del déficit será compartido. El gráfico 5 muestra los déficit de la Caja de Jubilaciones en relación al PBG.

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La otra medida que condicionó las finanzas públicas provinciales fue la emisión de los Boncor 2017.

Las emisiones se realizaron por USD 746 millones comprometieron gasto a futuro en forma de servicios de la deuda (pago de intereses y amortización de capital). De los USD 746 millones, USD 182 millones[12] se destinaron a  financiar  la construcción del centro cívico, el estadio, el faro, la nueva terminal de ómnibus y el parque de las tejas. No se trató de obras públicas que contribuyeran a aumentar significativamente la capacidad productiva y exportadora de la Provincia y por tanto generen recursos a futuro para afrontar los servicios de la deuda que se generaron.

En el gráfico 6 se muestra que los servicios de la deuda entre 2011 y 2016 representaron entre un 0,7 y un 1,2 del PBG y en 2017 se prevé representarán el 2,3% del PBG. Si no se hubieran realizado dichas obras, los servicios de la deuda serían menores.

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La presión fiscal en relación a otras provincias 

Para dimensionar la magnitud de la presión fiscal de la Provincia de Córdoba se calculó la presión fiscal en las provincias de Santa Fe y Buenos Aires.

La comparación se realizó para el año 2015 debido a que para dicho año se cuenta con estimaciones oficiales del Producto Bruto Geográfico.

El cuadro a continuación resume la presión fiscal en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires y se realizó en base a información oficial publicada en las páginas web de los gobiernos provinciales.

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Una aclaración es importante: si bien se realizó el cálculo para las dos formas de medición expuestas en el trabajo, no es comparable la medición que comprende sólo a los ingresos tributarios, porque hay diferencias de criterio en relación a cómo se computan determinados ingresos.

Mientras en la Provincia de Córdoba los fondos que se constituyen con aportes obligatorios de los contribuyentes de impuestos provinciales se registran como “ingresos no impositivos”, los ingresos por fondos análogos que existen en la Provincia de Buenos Aires se registran como “ingresos impositivos de origen provincial”.

Por consiguiente, es la presión fiscal en su versión ampliada (es decir incluyendo ingresos tributarios y no tributarios) la que puede ser comparada.

Como puede observarse en la tabla, mientras la presión fiscal en Santa Fe y Buenos Aires en el año 2015 fue 6% y 8,57% respectivamente, en Córdoba fue del 9,29%. Es decir, en Córdoba el estado provincial en 2015 se llevó $9,3 por cada $100 pesos producido en el territorio de la Provincia, mientras que Santa Fe el estado provincial se llevó $6 y en Buenos Aires $8,6.

Algo a notar de la comparación entre la Provincia de Córdoba y Santa Fe, es que a pesar de ser la presión fiscal de Córdoba un 50% más alta que en la Provincia de Santa Fe, en la Provincia de Córdoba se recauda sólo un 11% más en concepto de impuestos provinciales.

Lo que explica la diferencia en la presión fiscal entre ambas provincias es el bajo PBG de la Provincia de Córdoba respecto de Santa Fe, un 29% inferior.

 

Consideraciones finales

Recientemente se anunció desde el gobierno provincial que se prevé una reducción en la alícuota de ingresos brutos para el año 2018, que actualmente grava productos procedentes de otras provincias, y leves disminuciones en otros impuestos. En conjunto, la medida implicaría una disminución de $2.000 millones en la recaudación provincial.

Pese a la importancia de eliminar alícuotas que funcionan como barreras al comercio interno, el impacto de la medida sobre la presión fiscal se prevé no será significativa.

Si la medida hubiera sido tomada en 2017, suponiendo que hubiera implicado también una disminución en la recaudación de $2.000 millones, la presión fiscal estimada para 2017 en su versión ampliada se reduciría de 9,67% a 9,29%, el mismo nivel alcanzado en 2015. Por su parte la versión clásica del indicador pasaría de 7,81% a 7,43%.

Para bajar la presión fiscal de la Provincia de Córdoba (recaudación dividido PBG) no parece ser factible bajar la recaudación de impuestos ya que esto desfinanciaría a la Provincia dado la complicación de bajar gasto público.

La mejor estrategia para bajar la presión fiscal requerirá de políticas públicas que incrementen la capacidad productiva y exportadora de la Provincia así, al incrementar la cantidad de bienes y servicios que se producen en la economía, es posible disminuir las alícuotas de los impuestos sin bajar la recaudación total.

Se trata de políticas a mediano y largo plazo de generación de infraestructura productiva, de apoyo a las mipymes cordobesas, como también que mejoren la eficiencia en la prestación de servicios públicos (como educación, salud y asistencia social).

 

 Bajar desde aquí el informe (PDF) completo con cuadros complementarios

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[1] La presión fiscal es una medida del “peso” del estado en la economía y mide cuánto de lo que se produce en una economía (en este caso la economía provincial) se vuelca al estado (vía pago de impuestos) para financiar su funcionamiento.

[2] Los recursos tributarios son los que se originan en impuestos. Los ingresos no impositivos los constituyen las tasas y fondos, pero dado que finalmente implican un traspaso de fondos del sector privado al público, muchas veces sin que medie una contraprestación clara de servicios por parte del estado, éstos fueron incorporados también al análisis.

[3] A esta definición de presión fiscal se la denomina ampliada en el presente trabajopara diferenciarla de la definición clásica que considera los ingresos impositivos, sin incluir los ingresos no impositivos.

[4] Para el cálculo de la presión fiscal se requieren datos de recaudación y del Producto Bruto Geográfico. Si bien para el 2016 ya se conocen los datos de recaudación, no se cuenta aún con el cálculo oficial del PBG que realiza la Dirección General de Estadística y Censos de la Provincia. Por lo tanto, se realizó una estimación propia del PBG suponiendo que en 2016 siguió el crecimiento del PBI (37,5% nominal) y para 2017 se consideró que seguirá el crecimiento para el PBI estimado en el Relevamiento de Expectativas de Mercado que publica el Banco Central (24,8% nominal según REM del mes de septiembre). Para el año 2017 se consideró, además, datos de recaudación del Presupuesto. Se puede consultar los valores estimados en el Anexo I.

[5] En el Anexo I se expone el cálculo de la presión fiscal para las tres provincias.

[7] Comprende los ingresos impositivos de origen nacional (Coparticipación Federal de Impuestos, Financiamiento Educativo, impuestos nacionales repartidos por fuera del régimen de coparticipación), transferencias corrientes y de capital.

[8] El dato es estimado debido a que no hay datos aún sobre el PBG de la Provincia de Córdoba en el año 2016. El dato de la presión fiscal para el 2016 supone que el PBG registró un crecimiento respecto de 2015 igual al registrado por el PBI, 37,5% nominal.

[9] Si bien por un acuerdo entre la Nación y las provincias, la Nación financiaría los déficit de las cajas previsionales no transferidas a las AFPJ, en 2009 la Provincia de Córdoba firmó un convenio de armonización por el cual la Provincia volvería a financiar los déficit de la Caja de Jubilaciones desde el año 2012.

[10] El dato surge de notas periodísticas. El monto fue expresado en dólares al tipo de cambio vendedor del BNA a la fecha de inicio de cada obra.

[11] Si bien por un acuerdo entre la Nación y las provincias, la Nación financiaría los déficit de las cajas previsionales no transferidas a las AFPJ, en 2009 la Provincia de Córdoba firmó un convenio de armonización por el cual la Provincia volvería a financiar los déficit de la Caja de Jubilaciones desde el año 2012.

[12] El dato surge de notas periodísticas. El monto fue expresado en dólares al tipo de cambio vendedor del BNA a la fecha de inicio de cada obra.

 

 
 
 
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